La narrativa sobre la productividad con IA tiene un problema: los datos no la respaldan. Las empresas están gastando miles de millones en IA, despidiendo trabajadores y los indicadores de productividad no se mueven. Aquí está el porqué.

Cada trimestre, las compañías de IA prometen lo mismo: la IA hará que tu equipo sea 10 veces más productivo. Y cada trimestre, los datos consolidados muestran… nada. No porque la IA no funcione. Sino porque las empresas han sido pésimas midiendo si realmente funciona.

Es la misma historia que vimos con cada gran tecnología. Las computadoras prometían productividad, y tardó décadas en reflejarse en los datos. Había que construir la infraestructura. Los trabajadores tenían que reciclarse. Las empresas tenían que reestructurarse. Lo mismo está ocurriendo con la IA ahora mismo.

Esto es lo que está ocurriendo realmente: las empresas están usando la IA como tapadera para despidos estructurales que iban a hacer de todos modos. La narrativa es que “la IA hace que algunos puestos sean redundantes”. La realidad es que las empresas siempre buscan formas de reducir la plantilla, y la IA es la excusa perfecta con un ángulo de relaciones públicas muy visionario.

Estos son aumentos reales de productividad. Pero son tan limitados que una narrativa de “multiplicador de plantilla 10x” es marketing, no realidad.

Las empresas que realmente se beneficien de la IA este año no serán las que reemplazaron a su plantilla. Serán las que usen la IA para ampliar lo que su personal actual puede hacer, sin agotar a la plantilla intentando trabajar el doble de rápido.